La decisión de dónde armar la mesa fue muy divertida: algunas opinábamos que era mejor en el garage, otros que era mejor cerca de la parrilla, porque además ya se habían instalado y Américo, propuso "a la sombra del tala". Después de opiniones ( ¨Que no ", =que sí") decidimos trasladar la mesa, con la oposición del Guille que se atrincheró.
La tarea se asemejó a un ataque espatano tras un escudo protector Américo se dedicó a podar el tala y el resto a juntar boltellas para el nuevo instrumento musical creado por la peña: el BOTEFÖN. 
A la tarde aprecieron los bizcochitos, la torta de Barby y el mate. También, los chapuzones.
Pasamos un día entre amigos, charlando, hacieno planes y compartiendo el mejor tiempo: el de la amistad.
