sábado, noviembre 20, 2010

Hasta Villa Unión

Bien temprano ( ¡tanto que ni el dueño estaba levantado, y tuvimos que esperarlo hasta ni sabemos a qué hora!)tomamos la ruta para llegar bien temprano...
Lo que nunca habíamos, que ya en San José (Catamarca), tomado en cuenta era que UN PIQUETE, ¡¡¡¡síii!!!!, UN PIQUETE nos iba a dejar varados un montón de tiempo:


¿Por qué era el corte? Porque los Municipales apoyaban a la Intendenta Mónica hernández, que fue removida por " supuesta" malversación de fondos. Por eso pusieron a otro que echó a todos los que estaban haciendo el corte. Pedían que los reincorporaran y que Pedro Lagoria, se fuera del cargo y repusieran a la Intendenta.



Como¨hacía nada más que 10 minutos ( 10 hs) había empezado el corte, y hasta el mediodía no lo iban a levantar, intentamos la intercesión de Ámbar Ledesma. Fuimos con la Bandera hasta el piquete para convencerlos que lo levantaran, ya que seguro Ambar intercedería para que la Intendenta volviera a su cargo.





Como no había posibilidad de que nos dejaran pasar, decidimos seguir las intrucciones de unos de Vialidad o policiías que nos dijeron que había un camino alternativo , de ripio pero que estaba bueno. Con dos autos más nos animamos.
El Camel Trophy un poroto. Los más divertido fue tener que bajar de los autos para sacar las piedras de los vados para que no tocaran abajo.
El Todo terreno de Damián fue el único que se quedó colgado en la huella, pero después de varios intentos salió. De vuelta a la ruta, el camino estuvo divertido:




Llegamos a Chilecito, donde paramos a cargar nafta y salir con lo justo de luz para atravesar la Cuesta de los Miranda.
Es un camino espectacular, que debíamos hacerlo con luz, porque tiene muchas vieltas y es angosto.


Llegamos a Villa Unión, ya casi de noche y nos instalamos en el Hotel. Como había habitaciones arriba y abajo, nosotros con el Gusti nos quedamos abajo y el resto arriba.
Quedamos que al día siguiente nos levantaríamos temprano, ya que la mayor parte iba a ir a Talampaya y a la tarde al Valle de la Luna, mientras que los Cabanis que ya lo conocíamos iríamos al Cañón Arco Iris en Talampaya.

A conocer Cafayate

Desde Río de Arena nos dedicamos a conocer Cafayate. Después de drsayunar nos fuimos hacia el norte para conocer ese pueblo que teníamos tantas ganasde conocer.
Lleganos al mediodía y compramos lo necesario para hacer un picnic. Elegimos un lugarcito al lado de la ruta para llegar hasta los médanos.

Armamos los sandwichitos, comimos a la sombrita, los chicos jugaron al lado de los roneles y espiaron a los caballos que estaban al lado del camino.


Después llegamos, después de perdernos otra vez, a los Médanos. Es un lugar increíble. Los Álvarez y el Gus se quedaron el los autos (haciendo la siestita) y el resto fuimos a investigar. Después de caminar por un sendero angosto llegamos hasta los médanos:


Los chicos se dedicaron a tirarse con una goma que encontraron por ahí y nosotros (con esfuerzo llegamos hasta arriba) nos dedicamos a observar el paisaje:

El problema fue empezar la vueltita, para bajar de los médanos, el mejor sistema fue el de Damián:

A la tarde nos fuimops hasta la bodega de San Pedro de Yacoyuya: el camino y el lugar hermosímo.







Los "tíos postizos de Bruno" le regalaron su primera copa para que comience EL DÍA DE MAÑANA a tomar sus primeros vinos:


Después volvimos a Cafayate, para tomar un helado en dónde según dicen se hace el único helado de torrontés y de tinto. Se parece bastante a
Romano: pocos gustos y un señor que a las 7 de la tarde ya estaba cerrado. Muy buenos los heladetes.



Después fuimos hasta la Plaza Central de Cafayate y allí , ¡Oh, sorpresa! nos encontramos con Les Dassouilles en Vadrouille, que ya el día anterior nos habíamos cruzado en la ruta a las Ruinas de Quilmes. El anterior del anterior nos habíamos conocido en Tafí del Valle. A Damián le había llemado l atendión del Dassaouille-movil y nos habíamos puesto a charlar. Clément estaba con su pelota de rugby, así que partió con los chicos a jugar al rugby con los chicos. Después de charlar un buen rato en la vereda decidimos instalarnos en un bar a tomar unas cervezonas.


Brindamos por los viajes y quedó flotando la promesa de volvernos a encontrar, ¿será posible que nos podamos volver encontrar en Lincoln? Tal vez, sí.

A la noceh, de nuevo hasta la de Doña Rogelia en Colalao del Valle que nos estaba esperando con las empanaditas y los pollitos al horno.




Un día muy intenso, hizo que después de los brindis volviéramos a Río de Arena, para al otro dá salir bien temprano para Villa Unión. Considerando que eran muchos Kilómetros, la idea era salir antes de las 8 hs.

viernes, octubre 29, 2010

Quilmes y Cafayate

Como nos quedaba por recorrer las ruinas de los Quilmes que estaban muy cerca de Río de Arena, allí nos dirigimos...
El lugar es hermosísimo. Lo recorrimos con el guía que explicó todo con detalle, lástima que varios de nuestros hijitos se dedicaron a hacer pirquitas y escribir sus nombres con piedritas.

Algunas de las fotos:






Damián se dedicó a subir hasta los miradores y sus fotos son de las mejores. Nosotros nos quedamos a la sombrita con Ámbar.
A la tarde, ¡a Cafayate! Pero esa será otra historia.

"El Comedor de Doña Rogelia", lo más...

Considerando el precio que habíamos pagado la noche anterior en la cena en Rio de Arena, decidimos buscar otra alternativa para cenar, tal vez en Cafayate.
En el camino teníamos que pasar por Colalao del Valle, así que paramos a preguntar si había algúin restaurant o pizzería. Nos dijeron que preguntáramos en el Hotel. Allí nos dijeron no había nada abierto, salvo que preguntáramos en "lo de Doña Rogelia". Lo habíamos visto de pasada, pero al ver que tenía como un quincho abierto adelante, pensamos que mos íbamos a congelar.
LLegamos hasta allí y le preguntararon si tenía para darles de comer a 12 muertos de hambre y respondió que sí.
Nos bajamos todos, y nos acomodamos ( desacomodando a los dos pobres mesnuales que se tuvieron que pasar a única mesa).
El menú consistía en empanadas de carne y queso, o locro o milanesas. Obviamente, lo dijimos de todo.



La verdad, que la comida fue espectacular; bebidas: gaseosas y vino de damajuana, que al segundo pedido, ya Damián optó por irse a servir directamente.
Para calefaccionar el ambiente: un brasero como por lo menos yo no había visto nunca.






Cuando llegó la cuenta, cruzábamos los dedos: el total fue de $ 120 por todos.
Por eso le pedimos si para la noche siguiente, nos podía preparar algo, como un cabrito, chivito, etc. Nos dijo que no, porque no estaba su hijo pero unos pollos asados, sí. Sin dudar le dijimos que nos esperara. Así que el día siguiente después, nos volvimos a encontrar con ella.

Nos estaba esperando con empanadas, los pollos con papas fritas y milanesa con huevo frito para Damián. La verdad es que lo de Doña Rogelia es lo más.




jueves, octubre 28, 2010

Otra vez Tucumán

Nos despertamos temprano en un día de muuuucho frío. Después de desayunar, fuimos a recorrer la estancia.





De ahí, nos fuimos a Tafí del Valle, por un camino hermoso: Amaicha del Valle primero, Ampimpa después y un camino muy bonito aunque destruído.
Recorrimos Tafí y nos encontramos con la"caravanne" de la pareja francesa de la que nos hariamos amigos.
Decidimos armar picnic al lado de algún río.
Encontramos un lugar muy bonito;






También hubo tiempo para una siestita, que Guille y Damián aprovecharon




A la tarde, fuimos hasta una de las estancias más antiguas de la Argentina, que tiene tambo ( así Guille no extrañaba)...



Después fuimos volviendo. Pasamos por Amaicha del Valle, y un grupo llegó hasta el Remate.
De vuelta a Río de Arena, quedaba todavía lo mejor del día... pero merece capítulo aparte.

Ámbar a Cafayate

Saliendo tempranito, nos despedimos de la Capital de Salta, para empezar a irnos al Sur, hasta Cafayate.
El camino es uno de los más lindos que vimos en todo el viaje: lo mejor es que fuimos parando en todos los lugares más hermosos.


En la Garganta del Diablo, los más aventureros subieron hasta la parte más alta; después el sapo, el fraile, los Castillos, y el Anfiteatro. Ahí se estaba desarrollando un festival folklórico, así que nos quedamos bastante tiempo. Además de comprar unas empanadas, y dejar una ofrenda en la apacheta que hay en ese lugar, nos dedicamos a mirar los bailes que nos hacían acordar a alguien...









Después pasamos por Cafayate, para ver la plaza principal, en donde mateamos un rato, salvo algunos que se fueron a tomar unas cervecitas...








Retomamos la ruta 40 para ir hasta "Rio de Arena", en Tucumán, a 60 km. de Cafayate, donde nos quedábamos tres días.

El lugar era muy lindo y nos dividimos en las habitaciones sin haberlas visto. Los más afortunados fuimos el Gus y los Cabanis, porque en la de los Aldaces y Alvarez hacía mucho frío.

De todas maneras, descansamos bien para poder madrugar al otro día
 
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